Erika Guevara Rosas y su respaldo al pueblo venezolano: una década de denuncia, memoria y exigencia de justicia

Foto: Erika Guevara Rosas en Amnistía Internacional / Amnistía Internacional

Durante más de una década, la crisis venezolana ha estado acompañada por voces que han denunciado la represión estatal, las detenciones arbitrarias, las desapariciones forzadas, la persecución contra la sociedad civil y el deterioro de las condiciones de vida de millones de personas. Entre esas voces destaca la de Erika Guevara Rosas, quien se ha convertido en una de las principales defensoras internacionales de los derechos humanos en Venezuela.

Desde su trabajo en Amnistía Internacional, Guevara ha acompañado durante años las denuncias de organizaciones venezolanas, ha impulsado investigaciones sobre crímenes de derecho internacional y ha insistido en que cualquier proceso de transición política en el país debe estar basado en la verdad, la justicia, la reparación a las víctimas y las garantías de no repetición. Sus recientes declaraciones muestran que, pese a algunos cambios políticos ocurridos en Venezuela durante los últimos meses, considera que la lucha por los derechos humanos sigue lejos de concluir.

Una solidaridad sostenida con las víctimas venezolanas

En una entrevista concedida a la organización venezolana PROVEA en mayo de 2026, Guevara reafirmó el compromiso de Amnistía Internacional con el pueblo venezolano y envió un mensaje de respaldo a quienes han resistido años de crisis política, económica y social. Según afirmó, la organización continuará acompañando a la sociedad civil venezolana en la exigencia del pleno ejercicio de sus derechos fundamentales.

La defensora sostuvo que Venezuela continúa enfrentando una de las crisis de derechos humanos más graves del mundo. Recordó que millones de personas han abandonado el país buscando protección internacional y que millones más permanecen dentro del territorio dependiendo de ayuda humanitaria para sobrevivir. Asimismo, señaló que la crisis no se limita a las dificultades económicas, sino que también involucra la restricción sistemática de libertades civiles y políticas.

Estas afirmaciones coinciden con los diagnósticos presentados por organizaciones venezolanas como PROVEA, que en sus informes recientes han documentado la persistencia de salarios insuficientes, el deterioro del sistema de salud, la precariedad de los servicios públicos y la continuidad de estructuras estatales señaladas por violaciones de derechos humanos.

“El miedo no ha terminado de cambiar de bando”

Una de las frases más contundentes pronunciadas por Guevara durante la entrevista con PROVEA fue que “el miedo no ha terminado de cambiar de bando”. Con esa expresión buscó transmitir que, a pesar de algunos cambios políticos recientes, muchas de las estructuras responsables de la represión continúan vigentes y siguen representando una amenaza para la ciudadanía.

Según explicó, el aparato represivo construido durante años no desaparece automáticamente con modificaciones en el escenario político. Para la activista, mientras permanezcan instituciones, normas y prácticas diseñadas para restringir libertades y perseguir la disidencia, la población seguirá enfrentando riesgos.

Su diagnóstico coincide con los hallazgos presentados por organizaciones como Amnistía Internacional, PROVEA, Human Rights Watch, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela de las Naciones Unidas, que han advertido sobre la necesidad de reformar los organismos de seguridad y garantizar la independencia del sistema de justicia para evitar la repetición de violaciones de derechos humanos.

Foto: Protestas en Venezuela por sus Derechos Humanos/ CEPAZ

Las tres líneas de acción para una transición basada en derechos humanos

Durante la Jornada de Derechos Humanos realizada junto a organizaciones de la sociedad civil venezolana, Amnistía Internacional presentó una propuesta de tres ejes fundamentales para avanzar hacia una transición sostenible y respetuosa de los derechos humanos en Venezuela.

  1. Verdad y memoria

La primera línea planteada por Guevara es el reconocimiento de la verdad y la construcción de memoria sobre las violaciones de derechos humanos ocurridas durante los últimos años. Para Amnistía Internacional, no puede existir una reconstrucción democrática sin que la sociedad conozca qué ocurrió, quiénes fueron los responsables y cuáles fueron las consecuencias de esos hechos.

En este punto, la organización reconoce especialmente el trabajo realizado por agrupaciones venezolanas de derechos humanos que durante años documentaron casos de ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, torturas y persecución política.

Guevara destacó la importancia de que esa documentación sirva como base para procesos futuros de memoria histórica. La construcción de la verdad, afirmó, no debe recaer únicamente en organizaciones especializadas, sino convertirse en un esfuerzo colectivo de toda la sociedad venezolana.

  1. Justicia y rendición de cuentas

La segunda línea de acción está relacionada con la justicia. Guevara sostiene que quienes hayan cometido graves violaciones de derechos humanos deben responder ante tribunales nacionales e internacionales. En ese sentido, ha respaldado la continuidad de las investigaciones adelantadas por la Corte Penal Internacional sobre la situación venezolana.

Asimismo, considera fundamental que continúen funcionando mecanismos internacionales de investigación impulsados por la comunidad internacional y respaldados por organizaciones de derechos humanos.

La exigencia de justicia incluye también la liberación de personas detenidas por motivos políticos. Según Guevara, muchas personas continúan privadas de libertad por ejercer sus derechos fundamentales, expresar opiniones críticas o participar en actividades políticas. Aunque ha habido algunas excarcelaciones, señala que numerosos ciudadanos siguen sometidos a procesos judiciales que considera arbitrarios.

  1. Construir un futuro basado en derechos

La tercera línea propuesta por Amnistía Internacional apunta hacia el futuro. Guevara sostiene que una transición auténtica debe garantizar la participación activa de la ciudadanía y asegurar que los derechos humanos se conviertan en la base del nuevo pacto social venezolano.

Desde su perspectiva, no basta con producir cambios institucionales o electorales. La transformación debe incluir mecanismos que permitan a la población participar en la vida pública, ejercer plenamente sus derechos y confiar en que las instituciones actuarán para protegerla.

Por ello insiste en que el pueblo venezolano debe ser el protagonista de cualquier proceso de cambio y no simplemente un observador de acuerdos políticos entre élites.

El papel de la sociedad civil

Uno de los aspectos más destacados en el discurso reciente de Guevara es el reconocimiento al trabajo de la sociedad civil venezolana. Durante años, organizaciones de derechos humanos, colectivos de víctimas, periodistas independientes y movimientos sociales han documentado abusos, acompañado a comunidades vulnerables y mantenido viva la exigencia de justicia pese a las restricciones y riesgos que enfrentan.

La representante de Amnistía Internacional considera que estos actores han desempeñado funciones que el Estado dejó de cumplir y que han sido fundamentales para preservar espacios democráticos y de defensa de derechos.

Por ello, ha solicitado a la comunidad internacional que continúe ofreciendo apoyo financiero, técnico y político a estas organizaciones para que puedan seguir desarrollando su trabajo.

Además de esto, se debe tener en cuenta que el enfoque de Guevara ha estado especialmente dirigido hacia las víctimas de violaciones de derechos humanos y sus familiares. Casos documentados por organizaciones venezolanas muestran el impacto que han tenido las detenciones arbitrarias, las desapariciones forzadas y la represión sobre miles de familias.

Para Guevara, cualquier transición democrática debe incluir medidas destinadas a reparar el daño sufrido por las víctimas y garantizar que hechos similares no vuelvan a ocurrir. Esa reparación no debe entenderse únicamente en términos económicos, sino también como reconocimiento público, acceso a la verdad y sanción de los responsables.

Foto: Familiares de presos políticos sostienen carteles mientras participan en una oración colectiva durante la Semana Santa en la plaza Altamira de Caracas / Federico PARRA, AFP vía Getty Images

Una voz constante en defensa de Venezuela

A lo largo de los últimos años, Erika Guevara Rosas se ha consolidado como una de las principales referentes internacionales en la defensa de los derechos humanos en Venezuela. Su trabajo ha consistido en visibilizar las denuncias provenientes del país, respaldar a organizaciones locales y exigir que las víctimas ocupen un lugar central en cualquier discusión sobre el futuro venezolano.

Más allá de las coyunturas políticas, su mensaje mantiene una línea constante: no puede haber democracia sin derechos humanos, ni transición legítima sin verdad, justicia y reparación. Para ella, la construcción de una Venezuela democrática depende tanto de reformas institucionales como de la capacidad de la sociedad para reconocer lo ocurrido y garantizar que nunca vuelva a repetirse.

Al cerrar su entrevista con PROVEA, Guevara resumió esa visión mediante un mensaje de solidaridad hacia los venezolanos dentro y fuera del país. Reiteró que Amnistía Internacional seguirá acompañando sus demandas y llamó a la comunidad internacional, a los organismos de justicia y a la sociedad civil a mantener sus esfuerzos hasta que la población pueda ejercer plenamente sus derechos. En un contexto marcado todavía por la incertidumbre, su respaldo constituye una de las expresiones más visibles de acompañamiento internacional a quienes continúan exigiendo verdad, justicia y dignidad en Venezuela.