Mayerlis Angarita: la lideresa que convirtió el dolor en una apuesta colectiva por la paz

Foto: Lideresa social de los Montes de María y fundadora

En un país donde miles de mujeres han vivido el conflicto armado en silencio, Mayerlis Angarita se ha convertido en una de las voces más representativas de quienes decidieron transformar la violencia en organización, memoria y defensa de los derechos humanos. Su historia no solo refleja las profundas heridas que dejó la guerra en los Montes de María, sino también el poder del liderazgo comunitario para reconstruir el tejido social desde los territorios.

Más que una lideresa social, Mayerlis representa a cientos de mujeres campesinas que durante décadas enfrentaron el desplazamiento forzado, las amenazas, la violencia de género y la pérdida de sus seres queridos. Su trabajo ha demostrado que la paz también se construye desde las comunidades, a través del acompañamiento mutuo, la participación política y la exigencia de verdad, justicia y reparación.

Crecer en medio del conflicto

Mayerlis Angarita nació en el departamento de Bolívar y desarrolló gran parte de su vida en los Montes de María, una región ubicada entre Bolívar y Sucre que durante las décadas de 1990 y comienzos de los 2000 fue uno de los principales escenarios del conflicto armado colombiano.

La disputa territorial entre grupos paramilitares, guerrillas y fuerza pública convirtió esta región en un escenario de constantes masacres, desapariciones forzadas, desplazamientos y múltiples violaciones a los derechos humanos. Las comunidades campesinas quedaron atrapadas entre los distintos actores armados y muchas familias debieron abandonar sus hogares para proteger sus vidas.

Como miles de mujeres de la región, Mayerlis vivió de cerca las consecuencias de la guerra. El miedo, la incertidumbre y la violencia marcaron su vida personal, pero también despertaron una profunda convicción: las víctimas debían dejar de ser vistas únicamente como personas que sufrieron la guerra y comenzar a reconocerse como sujetas políticas capaces de transformar sus territorios.

Narrar para Vivir: una organización nacida desde las víctimas

En el año 2000, junto con otras mujeres desplazadas y sobrevivientes del conflicto armado, Mayerlis impulsó la creación de Narrar para Vivir, una organización integrada principalmente por mujeres campesinas de los Montes de María.

Su propósito inicial era brindar acompañamiento a mujeres que habían sufrido diferentes formas de violencia durante el conflicto. Sin embargo, con el paso del tiempo, el proceso evolucionó hacia una plataforma de incidencia política y defensa de derechos humanos.

La organización trabaja en diferentes frentes:

  • Acompañamiento psicosocial a mujeres víctimas.
  • Fortalecimiento del liderazgo femenino.
  • Defensa de los derechos de las mujeres rurales.
  • Construcción de memoria histórica.
  • Prevención de violencias basadas en género.
  • Participación política de las mujeres.
  • Defensa del territorio y del derecho a permanecer en él.

Uno de los elementos más innovadores del proceso ha sido entender la narración como una herramienta de sanación. Contar la propia historia dejó de ser únicamente un ejercicio de memoria para convertirse en una forma de reconstruir la dignidad y recuperar la voz que la violencia intentó silenciar.

Liderazgo desde el cuidado

A diferencia de otros liderazgos más visibles en escenarios políticos nacionales, Mayerlis ha construido su trabajo desde una lógica comunitaria basada en el cuidado colectivo.

Su liderazgo parte de reconocer que las mujeres enfrentan impactos diferenciados durante los conflictos armados: además del desplazamiento o la pérdida de familiares, muchas asumieron solas el sostenimiento económico de sus hogares, enfrentaron violencia sexual o cargaron con la responsabilidad de reconstruir la vida familiar tras los hechos de violencia.

Por ello, buena parte de su trabajo se ha enfocado en fortalecer la autonomía económica, la organización comunitaria y la participación de las mujeres en los espacios donde se toman decisiones sobre sus territorios.

Una defensora de derechos humanos bajo amenaza

Como ocurre con numerosos líderes y lideresas sociales en Colombia, la labor de Mayerlis Angarita ha estado acompañada de constantes riesgos. A lo largo de los años ha recibido amenazas de muerte debido a su trabajo como defensora de derechos humanos, situación que la ha obligado a contar con esquemas de protección y, en algunos momentos, a salir temporalmente de su territorio.

Estas amenazas reflejan una problemática estructural del país: quienes defienden los derechos de las víctimas, reclaman tierras o denuncian violaciones a los derechos humanos continúan enfrentando altos niveles de riesgo, especialmente en regiones donde persisten economías ilegales y presencia de grupos armados.

Su caso evidencia que la construcción de paz no termina con la firma de un acuerdo, sino que requiere garantías reales para quienes lideran procesos comunitarios.

Reconocimiento nacional e internacional

El trabajo de Mayerlis ha trascendido las fronteras de Colombia y ha recibido importantes reconocimientos por su defensa de los derechos humanos y el liderazgo de las mujeres rurales.

En 2023 fue galardonada con el Premio Nacional de Paz, un reconocimiento otorgado a personas y organizaciones que contribuyen a la construcción de paz en el país. Este premio destacó especialmente la labor de Narrar para Vivir como una experiencia de resistencia civil y reconstrucción del tejido social.

Además, ha participado en espacios nacionales e internacionales donde ha compartido la experiencia de las mujeres de los Montes de María como ejemplo de construcción de paz desde las comunidades.

Su voz ha sido escuchada en escenarios relacionados con la implementación del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, los derechos de las mujeres y la justicia transicional.

La trayectoria de Mayerlis Angarita permite comprender un aspecto fundamental del conflicto colombiano: las mujeres no solo fueron víctimas de la guerra, sino también protagonistas de la reconstrucción social.

Diversas investigaciones han demostrado que los procesos liderados por organizaciones de mujeres fortalecen la cohesión comunitaria, promueven la resolución pacífica de conflictos y amplían la participación ciudadana en los territorios.

En este contexto, Narrar para Vivir se ha consolidado como un referente nacional de organización comunitaria, al demostrar que la memoria, la solidaridad y el liderazgo femenino pueden convertirse en herramientas para enfrentar las consecuencias del conflicto armado.

¿Por qué es importante visibilizar liderazgos como el de Mayerlis Angarita?

En un contexto donde las agresiones contra líderes y lideresas sociales continúan siendo una preocupación para organizaciones nacionales e internacionales, historias como la de Mayerlis recuerdan que la defensa de los derechos humanos implica riesgos cotidianos, pero también genera profundas transformaciones colectivas.

Visibilizar su trabajo permite reconocer el papel de las mujeres rurales en la construcción de paz, destacar experiencias de resistencia no violenta y ampliar la comprensión sobre cómo las comunidades reconstruyen sus territorios después de décadas de conflicto.

Más allá de los reconocimientos obtenidos, el legado de Mayerlis Angarita radica en haber demostrado que la organización comunitaria puede convertirse en una forma de resistencia frente a la violencia. Su liderazgo ha inspirado a cientos de mujeres a romper el silencio, reclamar sus derechos y participar activamente en la construcción de un futuro más justo para los Montes de María y para Colombia.

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