El sacerdote por el que se conmemora el Día Nacional de los Derechos Humanos en Colombia

Este 9 de septiembre se conmemoró el Día Nacional de los Derechos Humanos en Colombia. La razón de esta conmemoración, en un país en donde las víctimas se cuentan por millones, se la debemos a San Pedro Claver. Su nombre en la tierra fue el de Pere Claver Corberó y nació en 1580 en Verdú, pero buena parte de su vida se la dedicó al país que después sería conocido como Colombia. Incluso murió 84 años después en Cartagena de Indias.

En tiempos en los que la Iglesia católica es tan cuestionada, resulta un poco extraño que un sacerdote sea el que lleve la cruz de este homenaje. En Cartagena, por aquella época, la población negra era mayoritaria y, lamentablemente, la totalidad de ellos eran esclavos. Algunos habían intentado refugiarse en palenques, resistencias en donde ellos mismos soportaron el embate de la Corona. Claver se vino de España después de que su mamá muriera y renunció a heredar los viñedos que le correspondían. A los 15 años, su interés por los demás lo llevó a ordenarse como sacerdote. Al principio, los sacerdotes mayores que él lo miraban por encima del hombro: “«[…] espíritu mediocre, […] discernimiento inferior a la media, escasa circunspección en los negocios, mediocre perfil en las letras. Bueno para predicar a los indios […]».

Sus biógrafos cuentan que aprendía de los errores ya que todo lo que pasaba en el día lo consignaba en un diario propio. En 1610 llegó, con 30 años, al Nuevo Reino de Granada. Cartagena fue su casa por un tiempo, pero después realizaría uno de los viajes más duros de la época, subir a lomo de mula a los páramos de Bogotá y Tunja. Allí se quedó haciendo un noviciado, pero regresaría inevitablemente a ese hervidero de piratas, enfermedades y esclavos que era Cartagena donde se declaró “protector de los esclavos”.

Un sabio jesuita llamado Alonso de Sandobal sería vital para que se adentrara en las costumbres y cultura de los negros. Por cada mil esclavos que llegaban directamente de África, quinientos morían por las nubes de mosquitos, la disentería, el encierro, el calor y, sobre todo, por el maltrato. Su labor empezaba desde la misma llegada de los barcos cargados con esclavos. Con antelación conocía cuál era la lengua de los que llegaban, se apropiaba de un intérprete y los iba conduciendo y les daba lo que más necesitaban en ese momento esas personas: humanidad. Los atendía no solo con oración, sino que les proporcionaba fruta y aguas. Se podrán imaginar la manera como estos hombres llegaban a tierra después de un viaje que duraba tres meses, si el mar estaba en calma.

Los esclavos fueron apenas uno de tantos grupos que ayudó. También llegaban indígenas en condiciones deplorables y ni hablar de una de las enfermedades que con mayor crueldad ha sido tratada a los que la poseen: la lepra. Fue el guardián del leprosario de Cartagena.

San Pedro Claver llevó sobre sus hombros el peso de la crueldad de una corona que aplastaba vidas y dignidades. Es por él que, en Colombia, recordamos los colombianos y las organizaciones sociales el 9 de septiembre como una fecha clave para conmemorar la defensa de los derechos humanos.